«Los que más contribuyen al desprecio de la profesionalidad del funcionariado son los políticos cuando acceden al poder. Están tan acostumbrados a medrar en el partido a base de lealtades y sumisiones personales, que cuando llegan a gobernar no se fían de los funcionarios que se encuentran. Con frecuencia los ven como un obstáculo a sus decisiones, como burócratas que ponen objeciones y controles legales a quienes piensan que no deberían tener límites por ser representantes de la soberanía popular. En caso de conflicto, la lealtad del funcionario a la ley y a su función pública llega a interpretarse por el gobernante como una deslealtad personal hacia él e incluso como una oculta estrategia al servicio de la oposición.
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Estos gobernantes de todos los colores políticos, pero sobre todo los que se tildan de liberales, son los que, tras la perversión causada por ellos mismos en la función pública, arremeten contra la tropa funcionarial, sea personal sanitario, docente o puramente administrativo.
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La medida sólo sirve para crispar y desmotivar a un personal que, además de ver cómo se le rebaja su sueldo, tiene que soportar que los gobernantes lo estigmaticen como una carga para salir de la crisis. Pura demagogia para dividir a los paganos.»
funcionarios
«Probablemente, porque este país todavía desconoce que una de las causas que explican el retraso en la modernidad de España ha sido, precisamente, la inexistencia de una burocracia articulada y eficiente como la prusiana, la británica o la francesa, donde el concepto de servicio público históricamente ha estado por encima de toda sospecha.
En España, por el contrario, muchos ciudadanos han acabado por confundir la función pública con la provisión de plazas para recompensar a altos cargos nombrados a dedo por el Gobierno de turno. En una suerte de ‘neocesantía’ que recuerda a los peores tiempos de la Restauración alfonsina que de forma tan precisa captó Galdós.
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Muchos funcionarios son hoy vapuleados por la opinión pública como si los problemas de la economía española tuvieran que ver no con quien toma las decisiones, sino con quienes las ejecutan. »
«Detrás de todo ello hay una ignorancia supina del origen del funcionariado. Se envidia de su status -y por eso se critica-la estabilidad que ofrece en el empleo, lo cual en tiempos de paro y de precariedad laboral es comprensible; pero esta permanencia tiene su razón de ser en la garantía de independencia de la Administración respecto de quien gobierne en cada momento; una garantía que es clave en el Estado de derecho.»
-¿Y tú, para cazar funcionarios, qué usas?
-Manipulación informativa y envidia ibérica al 50%, caen como moscas.
«Los pasos de libro para realizar una deflación son los siguientes:
