«El mayor problema que tiene la democracia española es la limitadísima diversidad ideológica de los medios de información y persuasión, tanto orales como escritos. He vivido en varios países %u2013Suecia, Gran Bretaña y EEUU- durante mi largo exilio y he trabajado en muchos otros países democráticos como profesor visitante, en instituciones académicas o como asesor a gobiernos y otras organizaciones, y en ninguno de ellos la diversidad ideológica de los medios es tan reducida como en España. También viví durante gran parte de mi juventud bajo la horrible dictadura que sufrimos en nuestro país —que impuso un enorme retraso económico, social y cultural a España—, y puedo dar testimonio de que debido a los cambios sustanciales —resultado primordialmente de la presión popular liderada por el movimiento obrero— que ocurrieron durante la transición de la dictadura a la democracia, España hoy no es una dictadura, sino una democracia. Ahora bien, resultado del dominio de aquel proceso de Transición por parte de las fuerzas conservadoras, la democracia española es enormemente deficitaria. La evidencia es clara y robusta. Uno de los indicadores de ello ha sido la ausencia, durante la mayoría del periodo democrático, de medios orales o escritos de izquierda a nivel de todo el país.
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Y ello ha estado ocurriendo en un país donde, sumando los votos de todos los partidos de izquierda, suman más que los votos a los partidos de derechas (llámense de derecha o de centro) en la mayoría de las elecciones legislativas a las Cortes Españolas desde que la democracia se estableció. E incluso, hoy las encuestas muestran que hay más españoles que se definen de centro-izquierda e izquierda que de centro derecha y derecha.
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Los costes para la democracia de esta falta de diversidad durante el periodo democrático han sido enormes no sólo para las izquierdas, sino para todo el país. La debilidad intelectual de los argumentos conservadores y neoliberales a favor de las políticas neoliberales que han estado imponiéndose por los establishments políticos, económicos y financieros, y promovidas por el establishment mediático, es un ejemplo de ello. En realidad, tales argumentos son fácilmente refutables con la evidencia científica existente. A pesar de ello, se presentaban, y continúan presentándose, con el dogmatismo, contundencia y pedantería que les caracteriza, porque saben que no van a ser contestados en los forums mediáticos que, en realidad, ellos controlan o donde gozan de mayor influencia.»
opinion
«La economía española está siendo rescatada silenciosamente; el sistema financiero español está sentado encima de una montaña de hipotecas subprimes a la española, pisos embargados, suelo invendible, y créditos imposibles de pagar, y literalmente en bancarrota si se reconociera el valor real de sus activos; las campañas de recogida de alimentos ya no son para enviarlos a África como se hacía hace tres años, sino para alimentar a los propios españoles; el país está perdiendo población, y los que se quedan van a tener que pagar durante 15 años como mínimo la factura y los excesos de la década milagrosa de la Economía Española, además de perder una parte importante de las prestaciones de servicios públicos que antaño eran de los más eficientes de Europa, y que ahora paradójicamente son “insostenibles“»
«El error es que las instituciones públicas contribuyan a otorgar a su visita y a sus declaraciones un aura de asunto de Estado y de respetabilidad que no merecen.»
«Uno de sus informes, Global Competitiveness Report 2009-2010 (en el que analiza la competitividad de los países del mundo), sitúa a España en términos muy desfavorables ... El estudio es primordialmente una encuesta de opinión...»
