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Son como niños: right here, right now

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Dale al vídeo, sube el volumen, y sigue leyendo…


Fatboy Slim – Right Here Right Now

Anda por casa estos días el libro “La pedagogía del caracol”, de Gianfranco Zavalloni (ISBN: 9788499800370). En la contraportada, aparece este texto:

«Vivimos en la época del tiempo sin espera. Las teorías psicológicas están de acuerdo en que una de las diferencias entre niños y adultos reside en el hecho de que los niños viven según el principio del placer (“todo y ahora”), mientras que los adultos viven según el principio de la realidad (“saber hacer sacrificios hoy para disfrutar mañana”). Yo diría que en la actualidad, los adultos, también en parte a causa de la sociedad del consumismo exacerbado, viven exactamente como los niños, según la modalidad del “lo quiero todo ahora mismo”. ¿Sabremos, entonces, volver a encontrar los tiempos naturales? ¿Sabremos esperar una carta? ¿Sabremos plantar una bellota o una castaña con la certeza de que serán los hijos de los hijos de nuestros hijos quienes disfrutarán de su majestuosidad secular? ¿De verdad sabremos esperar?»

Ayer leí esta noticia Consumidores voraces de ‘tuits’ en la que se puede leer:

Pero es precisamente el factor tiempo lo que hace a Twitter especial. Su capacidad para capturar el instante es una de las claves de su éxito. “Al usuario intensivo de Twitter no le interesa en absoluto qué está pasando, sino qué está pasando ahora mismo. Lo que pasó hace una hora, ya no es relevante”

5 millones de años de evolución… para esto.

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El tercer chimpancé

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El Tercer Chimpancé: La evolución y futuro del animal humano (1991/2004)
Autor: Jared Diamond
Editorial: Debate
páginas: 544
ISBN: 8483066947

Portada de "El tercer chimpancé"Portada de “El tercer chimpancé”

Biología, biogeografía, antropología, lingüística… distintas disciplinas científicas para contar cosas como que la distancia genética entre los chimpancés (común y pigmeo) y el hombre es menor que entre los chimpancés y el gorila (de ahí el título).

O por qué los europeos conquistaron América, y no al revés. Historia de los últimos 100.000 años del hombre, de esa que dicen que hay que conocer para no repetirla. O, más bien, de cómo entender errores pasados para intentar prever los errores que ahora estamos cometiendo. A este respecto, me llamaron la atención un par de pasajes:

pág 320:
(después de relatar diversas tradiciones culturales de Nueva Guinea, antes del primer contacto con el resto del mundo)
El empobrecimiento de la diversidad cultural que caracteriza al mundo moderno no sería motivo de preocupación si tan solo implicara la desaparición de tradiciones como la automutilación o el suicidio infantil. Ahora bien, hay que tener en cuenta que las tradiciones culturales que se han impuesto en el mundo se seleccionaron en virtud del éxito económico y militar de las sociedades que las practicaban, cualidades que no garantizan necesariamente el fomento de la felicidad ni de la supervivencia a largo plazo de la humanidad. Aunque el consumismo y la explotación del entorno puedan resultar beneficiosos en la actualidad, quizá se vuelvan contra nosotros en el futuro.

O, dicho de otra manera, quizá lo que nos ha traído hasta aquí no sirva para recorrer el futuro.

Y respecto al mito, en términos ecológicos, de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”:

pág 423:
Tal como algunas poblaciones animales que rebasaron de pronto sus límites de crecimiento, los humanos corremos el riesgo de destruirnos a nosotros mismos al agotar nuestros recursos básicos. ¿Y qué decir de la teoría según la cual la humanidad vivió en un estado de relativo equilibrio ecológico hasta la revolución industrial y sólo entonces emprendió el lamentable camino del exterminio de las especies y de la sobreexplotación del entorno?. Esta fantasía rousseauniana volverá a ocuparnos en los tres siguientes capítulos de este libro.
En primer lugar, examinaremos la generalizada creencia en un a antigua Edad de Oro, cuando unos supuestos nobles salvajes practicaban la ética de la conservación y vivían en armonía con la naturaleza. La realidad es que las extinciones en masa han coincidido con cada una de las expansiones del espacio vital de los humanos ocurridas en los últimos diez mil años, y posiblemente desde hace mucho más tiempo.

La única diferencia es nuestra mayor capacidad destructora y que no podemos decir que no sabemos lo que estamos haciendo…



Tengo que encontrar un hueco para leer “Armas, gérmenes y acero” (624 pág.) y “Colapso. ¿Por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen?” (¡ 832 pág. !)

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Sobredosis de realidad

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Estoy leyendo el libro Vivir en la realidad: sobre mitos, dogmas e ideologías, de Gonzalo Puente Ojea. En el último número de Piedra de Rayo me encuentro a mí mismo en una foto dentro del artículo “Vivir la Cultura Permanente”, en el cual se cita el libro “Encuentro con la realidad”, de Vicente Ferrer. En el ámbito de la educación, llego a una entrevista (vía twitter de aomatos) titulada El conocimiento escolar cada vez es más irreal. Por otro lado, llego a tener noticia del libro La economía no existe, de Antonio Baños.

(No se si voy a poder aguantar tanta realidad. Tendré que ir este fin de semana a ver “Iron Man 2” o algo así… Wink )

Vivir en la realidad: sobre mitos, dogmas e ideologías

Libro exigente, difícil de leer, aún coincidiendo con sus planteamientos y análisis. No me imagino lo que debe ser para alguien viviendo en plena irrealidad, especialmente si es religiosa. Evil

Compendio de varias obras, propias y ajenas. De la neurobiología a la religión y la política, pasando por la filosofía, los “memas” de Dawkins y el evangelio de Marcos, va dejando citas y frases memorables:

  • “… el inconformismo es el hecho peor aceptado por nuestros congéneres en todas las circunstancias de la vida”.
  • “somos básicamente «máquinas de soñar» que construyen modelos virtuales del mundo real”.
  • “el propósito fundamental de los cerebros es el de producir futuro”
  • “Descarta, en consecuencia, la propuesta del materialismo filosófico de G. Bueno” (toda una corriente filosófica, con su escuela, acólitos y tesis, descartada en media página. ¿No es genial?).
  • “el ser es un hecho del lenguaje”, (¿ O es esta cita del libro “La religión, ¿vaya timo?” ?)

…y alguna más que debí apuntar.

A pesar del título, el libro me está dejando una cierta sensación de irrealidad: la de comprobar como alguien puede llegar a los 83 años con esa sabiduría y lucidez… y cómo apenas tiene eco/difusión/repercusión en mi alrededor, rodeado como estoy de irrealidad religiosa, irrealidad magufa, irrealidad energética, económica, ideológica…

La contraportada del libro:

El sistema simbólico que rige nuestra vida sigue siendo gravemente tributario de falsos mitos, dogmas e ideologías que desnaturalizan la visión objetiva de la realidad. La abrumadora mayoría de la especie humana continúa viviendo en dependencia de mitos religiosos, y una extensa parte de la población mundial profesa el mito cristiano.

Así, casi todos los humanos perpetúan aún hoy formas de vida y convivencia sometidas a la acción distorsionante de creencias y códigos de conducta administrados por poderes religiosos e ideológicos que impiden o adulteran el libre ejercicio de los derechos humanos y de las libertades políticas. La causa última y eminente de esta malsana y triste situación radica en la ignorancia y manipulación de las masas en beneficio de los poderes dominantes.

Es urgente que todos los humanos pongan su reloj a la hora de la Ciencia para conocer la falsedad practicada por esos poderes, y se unan para exigir una escuela digna y en armonía con el magisterio científico sobre el mundo (cosmología) y sobre el ser humano (antropología).

Vivir en la realidad es romper los grilletes de la ilusión y la desinformación, a comenzar por el estudio de la condición de la «subjetividad» personal y sus relaciones con la Naturaleza exterior e interior en sus múltiples dimensiones, dentro de la unidad ontológica universal de lo que existe.

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La cientificación del amor

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Hasta ahora ha habido una ventaja evolutiva en el hecho de desarrollar el potencial humano para la agresión en vez del desarrollo de la capacidad de amar. Hasta ahora.

Acabo de terminar de leer “La cientificación del amor”, de Michel Odent. (Editorial: Fundación Creavida. ISBN: 9879869605. 340 pgs)

Quizá el título del libro no sea el más apropiado. Quizá se ajuste al contenido, pero no creo que le haya ayudado a la hora de ser tan conocido como otros libros rompedores con títulos tan llamativos como “El gen egoísta”. Porque, de alguna manera, “La cientificación del amor” trata de la evolución, como el famoso libro de Richard Dawkins, pero desde una perspectiva contrapuesta e igualmente “revolucionaria”:

El siguiente paso evolutivo de la raza humana ha de ser consciente.

En palabras de M. Odent:

La mutación no genética a Homo Ecologicus iniciada por la necesidad, la razón y el conocimiento científico, no es una utopia.

¿Es la evolución algo demasiado importante como para dejarla sola en manos de nuestros genes?1

En resumen, este libro parte de dos hipótesis:

  • La agresividad ha supuesto una ventaja evolutiva para la raza humana. Una necesidad, si se quiere. Hasta ahora. Ahora, esa agresividad y violencia que en el pasado ha servido para conseguir la necesaria dominación de la naturaleza y de otros grupos humanos, se está volviendo en contra nuestra en forma de guerras sin fin, devastación de la naturaleza, violencia contra las mujeres, contra los niños, etc.2
  • Entrelazando datos de distintas disciplinas, ofrece evidencias de que el corto pero crítico período de tiempo que sigue al nacimiento (lo que M. Odent llama el periodo primal) tiene consecuencias a largo plazo y en él está involucrado la capacidad de amar.

Para recabar más datos que confirmen la segunda hipótesis, creo el Primal Health Research Center

Curiosamente, mientras leía este libro apareció esta noticia: Los efectos del amor : “El amor de una madre puede llegar a reprogramar el genoma de su descendencia”.

Regularmente aparecen noticias que nos hablan de la importancia de ese periodo primal, también en los humanos. La última, de hace cuatro días: Cuanto menos tiempo pasa un niño con su madre, más agresivo será en el futuro

¿Y si Odent tiene razón y los genes nos han llevado a un callejón sin salida?
La conclusión es clara: utilizando una frase del propio Michel Odent, “Para cambiar el mundo, hay que cambiar la forma de nacer”.

A la vista de todo esto, asociaciones como la de El parto es nuestro adquieren una nueva dimensión, más allá de la mera reivindicación “feminista”, al igual que todo el tema de la promoción de la lactancia materna y la llamada crianza con apego.


1 La masa muscular que la evolución genética nos ha dado es ahora tan inútil que nos obliga a hacer ejercicio para que no se atrofie. ¿Tienen gimnasios los animales?. No, porque tienen la musculatura que necesitan para su forma de vida. Wink

2 Para ver las ventajas que una cultura de agresividad y violencia ha tenido en el pasado no hay más que ver la película 300 . M. Odent también cita a la cultura espartana y como, al igual que todas las culturas, ritualmente perturbaban el primer contacto entre la mamá y el recién nacido.

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Promesa solemne

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Hace tiempo encontré que al punto al que yo había llegado con respecto a los libros, ya lo había expresado antes Nietzsche en “Humano, demasiado humano”

Promesa solemne.- No leeré más a ningún autor al que se le note que ha querido escribir un libro: sino sólo a aquellos cuyos pensamientos se han convertido imprevistamente en un libro.

Esto me ha llevado a acabar leyendo a clásicos, ensayos… y releer. No recuerdo que autor actual español, no se si de los que tienen pensamientos o se dedican a hacer literatura, decía que llegaba un momento en que había que releer, más que leer.

Había otro autor francés que reclamaba el “derecho a no leer”. Esta reclamación, en las actuales circunstancias de fomento permanente de la lectura, puede parecer un sacrilegio. A mí me parece algo muy razonable, habida cuenta de la cita anterior y de la capacidad de algunos en no entender o recordar nada de lo que leen: he conocido personas capaces de comenzar a leer un libro… y tener que llegar a la mitad del libro para darse cuenta de que ya lo habían leído.

Si la lectura de un libro no te afecta, no te cambia, aunque sea imperceptiblemente, ¿para qué leer?, ¿cómo pasatiempo?. No, gracias. Para eso me voy al cine.


Y con esta cita queda inaugurada la sección de libros (en la cual no me prodigaré demasiado).

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